Reportaje
Somalia está reconocida por la ONU con un asiento en su Asamblea en el que se lee República somalí; también aparece en los mapas y esferas del mundo, y en la wiki; Y sin embargo, como tal no existe sino en las mentes que nunca hemos pisado ese territorio. La realidad de Somalia es que tiene varios autoproclamados países independientes así como repúblicas autónomas con gobiernos locales, y algunas que otras áreas nada definidas desde el exterior y en permanente alerta bélica en el interior, que están regidas por clanes que nadie reconoce, excepto quienes los padecen, porque entre saberlo o no saberlo puede encontrarse la frontera de estar vivo o muerto. Se puede decir que es un territorio con nombre falso en manos de la anárquica voluntad de unos pocos poderosos, un coto de caza de humanos en un sistema feudal armado al estilo siglo XXI.
I
Limita con Etiopía y Yibuti, al sur con Kenia, al norte con el Golfo de Adén, y al este con el Océano Índico, se lee en el atlas, pero dejó de ser así 1969. Históricamente, el territorio estuvo unido a Etiopía y ligado a tribus árabes que se instalaron en la costa, en el golfo de Anden. Se islamizó por la llegada de chiitas procedentes de Irán. Hablamos de tiempos remotos. Mucho más cercano nos queda que allí llegaron británicos, franceses e italianos para establecer sedes, y que la Somalia preactual surge en 1960 de la unión de territorios tomados por los británicos y los italianos. Los franceses se quedaron en lo que se llamóYitubi.
Desde la unión británicoitaliana, fue presidente el líder de la Liga de Juventud Somalí, asesinado en 1969, a lo que siguió el golpe de estado de turno que colocó a M. Siad Barre -un policía autoritario de estudios primarios- al frente del país. Con él vino la guerra contra Etiopía, rival histórico, que perdió cuando la URSS, de quienes los somalíes venían recibiendo apoyo, se dejó caer con la ayuda a los etíopes. La economía quedó destruida, y los problemas aumentaron. La población civil lo paga.
Por el norte surge entonces una fuerza de oposición bien armada que toma cuerpo y definitivamente en 1990 hace desaparecer la República Somalí, si bien no el sillón de la ONU. Y unos años después, por diferencias entre clanes y tras algo bien parecido a una guerra civil, los rebeldes se escinden: hacia el sur, el Movimiento Patriótico Somalí (MPS), al norte el Movimiento Nacional Somalí(MNS) ambos con buen suministro de armas, factor decisivo en los clanes y en la toma de las áreas. Dentro del norte, el este pasa a autodenominarse Somalilandia -zona al parecer más estable- y el oeste Putlan (o Putlandia) de territorio más extenso. No son lugares en los que se exija pasaporte, si bien al entrar nadie garantiza si se va a salir o cuando ... La capital, Mogadiscio, la toma el grupo CongresoUnido Somalí (CUS) que destituye a Barre. Los territorios así distribuidos, pasan a estar definitivamente en manos de los llamados señores de la guerra, pertenecientes a los clanes más ricos y, una vez demolida cualquier noción deEstado, con autonomía para sus decisiones. Y la población civil, en sus manos.
El blog Fronteras habla de los Estados de Somalia como de "lugares que no existen" -curioso, pero geográfico, subtitula la cabecera de la publicación- y describe así la intervención internacional: “…la ONU entre 1992 y 1995, mayoritariamente apoyada y financiada por Estados Unidos, pero con tropas de 24 países, tenía como objetivo paliar los efectos de la guerra entre la población civil y reconstruir el desaparecido estado somalí. En lo primero tuvieron cierto éxito, en lo segundo, ninguno. Naciones Unidas se retiró del país en 1995, tras comprobar la imposibilidad de que se cumpliera cualquier alto el fuego. Entre medias, se produjo la batalla de Mogadiscio, que fue llevada al cine, a las librerías, y a las pantallas de los ordenadores del todo el mundo con el nombre de Black Hawk Derribado.”
Mietras tanto, miles, millones se calcula hoy, de civiles se desplazan a campos de refugiados, mueren en contiendas o sufren una espantosa hambruna. Siempre
la población civil.

Calle abandonada que sirve de forntera ente dos clanes en la lucha por tomar la capital, Mogadiscio, en 1993 (foto del blog Fronteras)
II
En 2000 se constituye un Gobierno de Transición Refugiado, que se instala en Yitubi y apoya la ONU, pero fracasa; y en 2004 es sustituido por el Gobierno Federal de
Transición (GFT), cuyo representante es el que, ahora sí, por fin, sabemos se sienta en el sillón de la ONU. Del GFT sólo decir que hace dos años solo tenía una ciudad controlada, donde instalaron a los ministros, claro, la de Baidoa, y que fue reconocido como gobierno por los señores de la guerra, a los que se les prometió mantener sus dominios. Este pacto, la debilidad que tiene, y la falta de dinero al lado del que manejan clanes y señores de la guerra, ha dado lugar a que las cosas no sólo sigan en el mismo punto, sino que empeoren, porque ahora todos esos están más cerca de la comunidad internacional.
En este no-estado de cosas, nace la Unión de Cortes Islámicas (UCI), organización político religiosa procedente de los viejos tribunales islámicos -parece que con el apoyo de Al Quaeda- para mantener la ley y el orden. Señala Fronteras: "...en un país donde la única ley era la del más fuerte, la población acogía con agrado a quien fuera capaz de defender a los civiles de las milicias y de los señores de la guerra, aunque el precio a pagar fuera la obediencia estricta a la Sharía, la interpretación más fundamentalista de la ley islámica."
El resultado es que, presuntamente financiados por la CIA, varios señores de la guerra y hombres de negocios (algunos ministros en el gobierno somalí) formaron la Alianza para la Restauración de la Paz y Contra el Terrorismo con el objetivo de neutralizar a la UCI, que ya había tomado gran parte de Mogadiscio y sus alrededores, y sí quedó claro que con el apoyo de Al-Qaeda. A propósito de este tema, EEUU se permitió bombardear, por lo que las milicias islámicas declararon la yihad contra ellos. Y más población civil muerta, desplazada o sin recursos.
Por último, una nueva guerra: Etiopía, alarmada por la creación de un estado islámico en sus fronteras, invade Somalia para controlar a la UCI. A pesar de que la Unión vuelve a recibir el apoyo de Al-Qaeda, pierden la contienda pero, como podemos suponer, no les sienta nada bien, lo que remueve de nuevo a la población, mísera, enferma, acostumbrada a los muertos, desplazada y sumisa a la fuerza.
Familia de refugiados somalíes en un campamento de Kenia
III
En esta situación, la familia de
Asha, natural de Mogadiscio, huye a un campo de refugiados de Kenia. Allí nacen buena parte de sus hijos, incluída Asha, la número 13. Según las escasas noticias que hay, por problemas de salud, parece que ataques epilépticos, deciden mandarla de nuevo a la ciudad de origen con su abuela para ser tratada médicamente.
Lo demás ya lo sabemos: Había
señores de la guerra para que el conflicto le hiciera tener que quedarse en Kismayo,una ciudad intermedia,
clanes para violarla tres veces, promesa de dinero para engañarla, a ella que siempre fue pobre, y estadios de fútbol para lapidarla públicamente por tener relaciones sexuales sin estar casada. Demasiadas guerras para una sola posibilidad, la de que la viera un médico.