miércoles, febrero 27, 2008

VIOLACIÓN COMO ARMA DE GUERRA

Era 1999. La policía serbia encontró 150 mujeres y un buen número de niños cuando tomó Dragacín, al oeste de Kosovo, y los agruparon en tres casas. Los hombres habían abandonado la población para unirse al ejército de liberación kosovar (ELK)

Cada noche, los soldados acudían y bromeaban sobre cuál sería más adecuada para cada uno. Belleza, juventud, calidad de hembra, eran algunos de los factores que decidían quiénes les harían esa noche el café, como lo llamaban.
La violación como arma de guerra se prolongó en la región durante años. Miles de emabarazos y enfermedades consecuentes llamaron la atención internacional que alcanzó a paliar la situación con píldoras abortivas del día después. El Vaticano interpretó que las mujeres, la mayoría musulmanas, que la tomaban mataban a sus hijos y que esto chocaba con la moral del catolicismo romano. En un comunicado anunciaron que retiraban la ayuda humanitaria que hasta el momento les prestaban.

Campañas de la Unesco de atención a las miles de mujeres violadas durante la crisis de los balcanes y los campos de refugiados posteriores aún no han conseguido liberar de la pesadilla a muchas de las víctimas, que siguen sin decir palabra. En"Rompiendo los muros del silencio", la autora, Seada Vranic, llega a la conclusión de que sólo fue denunciada de un lado y de otro una de cada 10 violaciones. Muchos de los verdugos continuaron sin embargo en los ejércitos.


"El tráfico de mujeres y niñas constituye un grave problema en Kosovo que las autoridades no han sabido atajar. Esta zona viene siendo, desde el despliegue en julio de 1999 de la Fuerza Internacional de Seguridad (KFOR) y el establecimiento de la Misión de Administración Provisional de Naciones Unidas (UNMIK), uno de los principales destinos de las mujeres y las niñas que son objeto de tráfico para la prostitución forzada. Arrancadas de sus hogares, proceden en su mayoría de los países más pobres de Europa, donde son víctimas de la violencia, la discriminación y la desigualdad. Según la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) es una práctica frecuente que se venda a estas mujeres por precios que oscilan entre los 50 y los 3.500 euros."

La última campaña de AI contra la violación como arma de guerra observa Burundi, donde la violación y otras formas de violencia sexual contra mujeres alcanzan cifras alarmantes. La ausencia de apoyo estatal lleva a las víctimas de nuevo a vivir la situación en silencio.

12 comentarios:

Azul dijo...

Es realmente alarmante la cantidad de injusticias alrededor del mundo, hacia dónde mirar, hacia donde dar toda nuestra ayuda....a veces hacemos del mundo algo tan...viciado.

Bikos :D

Equinoxe dijo...

Por estas razones siempre digo que "el Bien está bien, pero el Mal".

Celeste dijo...

No sé qué es más terrible, la agresión brutal, la violación salvaje, el sometimiento, la fuerza ejercida contra la mujer, como arma de poder, de guerra, de "estoy por encima de ti"...o el silencio al que se les obliga.
Callar, tener que llevar el silencio, tiene que ser terrible.
Silenciar. Ignorar. Pasar por alto. Encubrir. Ocultar.
Ellas, por miedo, por temor, por angustia, por vergüenza... y nosotros?

Pilar M Clares dijo...

Una comentarista de New York BARBARA CROSSETTE (http://www.clarin.com/diario/1998/06/17/i-03410d.htm), escribió:

Atacan sin avisar. Llevan el terror hasta un departamento en Argelia, una tienda china en Indonesia, un escuálido campo de refugiados en Africa o un pueblo rural asediado en los Balcanes.

Son hombres que se mueven entre sombras con causas tan ciegas y odios tan profundos que lograron transformar a la guerra moderna en orgías de un salvajismo primitivo: violan, brutalizan, humillan, degüellan y acuchillan hasta la muerte a mujeres y niñas.

Más civiles que soldados son mutilados y asesinados en las guerras del nacionalismo y la etnicidad.

Estos son los conflictos que marcan el fin de siglo, guerras que no se pelean en campos de batalla sino en los patios del barrio.

Un nuevo estilo.Es más, cada vez es más evidente que el nuevo estilo del arte militar apunta frecuente y específicamente a las mujeres. Se lo define premeditadamente.

Los ataques sexuales deliberados son una táctica para aterrorizar a la población civil.En algunos casos, los violadores expresan un motivo que parece tener más sentido bajo las tácticas del ancestral pillaje que con el siglo XX: embarazando a la fuerza y envenenando, así, la sangre del enemigo.

Y yo no puedo añadir más.

Besos.

Hôichi dijo...

lo de siempre, las guerras son un mercado de carne

Anónimo dijo...

Terrorífica y sobrecogedora la realidad de muchas personas.

Besos,
Encarna

Pilar M Clares dijo...

Mercado de carne, qué bien descrita hoichi esa realidad que apunta Encarna. Gracias a los dos.

Queda el escalofrío para quienes la viven.

Da hasta pudor hablar de estos temas si nos sentimos al otro lado. Pero, a poco que se observe, éste en el que nos dejan estar de momento,también está lleno de sinsentidos:

Hace dos días, cuatro mujeres asesinadas por sus parejas. Apuntaba Celeste el otro día: ¿qué hubiera pasado en campaña electoral si eta hubiese asesinado a cuatro personas? Eso se llamaría terrorismo y haría temblar el mundo. Cuatro mujeres son "solo" un número más en los delitos de género; una diferencia de natura.

Constitución:
Artículo 14:
Los españoles son iguales ante la Ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social.


Artículo 15:
Todos tienen derecho a la vida y a la integridad física y moral, sin que, en ningún caso, puedan ser sometidos a tortura ni a penas o tratos inhumanos o degradantes.

Artículo 17:
Toda persona tiene derecho a la libertad y a la seguridad.

Por esta religión extendida a todo ser humano sí me tiro yo a la calle.

el brazo de cervantes dijo...

este post me recuerda la excelente película de Isabel Croixet,La vida secreta de las palabras? sobrecogedora también y necesaria denuncia del abuso.

Pilar M Clares dijo...

NO sabes cómo me impactó esa película cervantina, porque es una denuncia desde lo más íntimo. Exactamente cuenta el silencio. Y es impresionante el encuentro de los dos personajes, el optimismo desde la realidad a cuajo Me gustó muchísimo, cunando ya entra en el tema. Luego he pesando que quizás la primera parte casi sin sentido era necesaria por el vacío.

Me has recordado que me gustaría volcver a verla. MIl besicos

Lucía Benítez dijo...

Pues a mí me gustó entera y la valoro así. Los silencios, el vacío y el eterno dolor.
También había espacio para la reconstrucción y para la esperanza: "aprenderé a nadar".
Besos por tu denuncia valiente y con palabras

Raquel dijo...

Da escalofríos!

Pilar M Clares dijo...

Impresionante la pélícula, imrpesionate sobre todo el silencio de esas mujeres que lo dan todo por perdido.

Burundi es el último ejemplo y campaña de AI. Si os parece, votad, algo hará.

Besos