miércoles, agosto 29, 2007

TEMORES



“Esto no son las torres gemelas. Cómo aprender a leer la televisión y otras imágenes” de María Acaso es una contrainterpretación de la lectura visual. Dada la escasa atención que se presta en la enseñanza al impacto de las imágenes que a diario e insoncientemente consumimos, la autora elabora una sencilla guía desveladora de la relación entre imagen e individualidad, evocación y ciudadanía.
La imagen persigue el efecto realidad que ya Roland Barthes describiera y de tal manera que la sustituye. Crea así modelos de individualidad útiles para el sistema. A esto es a lo que llama terrorismo visual, sin armas de fuego, más eficaz por tanto.
La televisión, dice María Acaso, destaca por inducir a la anulación del desarrollo del conocimiento propio, se da por cierto todo lo que en ella aparece, construye la realidad y consigue que el espectador inunde su vida de preocupaciones que apenas le afectan. El resultado es el "pensamiento blando" o construcción de un discurso que luego se proyecta socialmente y que, por esencia, nada tiene que ver con la vida propia.

La identidad del individuo se va modelando hacia ideales de estilo de vida coincidentes con intereses comerciales y modelos de comportamiento. Finalmente acabamos sustentando hábitos, intereses y moral sobre un conocimiento en buena parte importado. ¿Quién es capaz de sustraerse del medio? ¿Quién puede plantearse limpio de influencias visuales qué era aquello que quería, dónde fue a parar aquel otro sueño que tiene o tuvo?
Podríamos plantearnos qué es el engaño o de qué manera puede satisfacer los deseos con los que vivimos a diario, hasta qué punto puede incluso hacernos felices. Pero no se refiere la autora de estas páginas a sueños íntimos, a las múltiples perspectivas que nos muestran a nosotros mismos y a la realidad que creemos nuestra como seres caleidoscópicos y deseosos de tocar con las manos estados perfectos de satisfacción. María Acaso describe como si de un catecismo se tratara los temores que desarrolla la metarrealidad, o conjunto de relatos emitidos desde el poder, que van directamente a factores esenciales como son cuerpo, clase y cultura.
Terror a ser anciano-a, terror a ser gordo-a, terror al pelo (depilación o calvicie), terror a no tener los dientes perfectos, a tener genitales pequeños, a la enfermedad, a no tener una casa como en las revistas, a no vestir de marca, a no viajar, a que se nos considere fuera del ambiente cultural, a no estar tecnológicamente adaptado, a no ser blanco, a ser homosexual, a no ser occidental, a ser mujer. Terror a pensar, y más terror si es en lo que somos, nuestro nuevo infierno.

23 comentarios:

aseklu dijo...

Ummm... ¿a que sé dónde has visto ese libro? Pues mañana quiero ir a la biblioteca a sacarlo.
Y la foto de Lara Croft irá dedicada a mí por supuestísimo, verdad?
Besazo.

Bombermán dijo...

Ya decía yo que fumar nunca fue tan cool hasta después de James Dean...

g. dijo...

Hola Pilar, perdona pero no he entendido el coment que dejaste en empiezo, lo leí tres veces y...igual es que es retarde (toy frita de sueño, no me hagas caso...:-)

g * dijo...

Sobre tu post: coincido, lucho segundo a segundo contra la imposiciones mediáticas, hasta casi llegar al agotamiento. Qué duro que es ya no sólo librarse de ellas sino intentar hacerlo.

(te dejo este enlace que es mi otro blog. bso)

Raquel dijo...

Sí, lo que no sale en televisión no existe y sólo es cierto algo si lo han dicho en la televisión. No puede ser más cierto. Nos crean necesidades artificiales, modelan nuestros anhelos en función de intereses comerciales... rigurosamente cierto, Pilar. Tomo nota del libro, la temática es muy interesante y muy ajustado a la realidad el enfoque. Besos.

3'14 dijo...

Interesantísimo. ¡Me lo apunto!
Precisamente ayer estaba viendo en TV uno de esos comerciales casposos y terribles en el que te venden un producto hiperrevolucionario para adelgazar eliminando las grasas y bla bla bla... Todos esos "teletiendas" son cortados por el mismo patrón, pero estudiadísimos, pués si aun siendo tan categóricamente delatadores en su falsedad siguen realizándose será porqué les da resultado en ventas. El caso es que los veo y me río, el mismo tono de voz en cada uno de ellos, con sus enfatizaciones en los resultados y su "baratísimo" precio, me río y pienso cómo puede haber gente que caiga en la trampa y lo compre, me río de ver esas figuras esbeltas aplicándose el producto cuando claramente no lo necesitan, me río de las demostraciones "empíricas" que nos muestran sus óptimos resultados (Dios! el de ayer demostraban como al sumergir un paño empapado de aceite en agua con el anunciado producto la grasa desaparecía como por arte de magia, ¡a eso nos vemos reducidos y comparados: a un trapo de tela! ¿El cuerpo humano no es algo más complejo en funcionamiento?¿No interviene eso llamado metabolismo entre otras cosas? En fin...), me río de ver tan claramente que todo es tan falso... y cambio de canal porqué aún sabiendo que sin una alimentación equilibrada y un adecuado ejercicio no existen fórmulas mágicas de adelgazamiento y que un cosa es alcanzar un peso favorable para no ver afectada la salud y otra cosa es imponerse un cuerpo 10. Pero mi mente, atacada através de alguna rendija por la que he permitido el acceso de esa corrosiva y defectuosa información ha conseguido colarse, empieza a formar pensamientos de los que reniego y me sorprendo al atisvar una idea en mi mente sobre los kilos de más que me sobran, la celulitis que tanto afea mis muslos... y trato de despertar, me digo a mi misma: eh! tú no eres superficial! No das importancia a esas nimieces, está estupenda y tu salud no peligra, ¡Si ni tan siquiera la báscula de la farmacia te indica un sobrepeso!...

Pero como bien indicas cuesta mucho no caer en esas influencias y muchas de ellas no son tan evidentes como este ejemplo que he descrito...

Lamento el rollo que te he soltado pero es bien cierto, el poder de la imagen es enorme, cuantos mensajes hay escritos en silencio en una sola imagen... Podría seguir enumerando ejemplos, anuncios que emiten un discurso, pero sus imágenes son opuestas al mensaje de las palabras...

Pilar M Clares dijo...

Aseklu, la foto va dedicada a ti y levanto la maya por todas las compañeras y por mí la primera. Lara Croft es uno de los ejemplos que pone M. Acaso simbólicos de ideal de mujer en los video juegos. No sé si nos conviene... hmmmm...

Bombónbomber: no puedo entrar en tu blog, y tengo mono, ¿por qué no me acepta? buá... ese cigarrito en la comisura de la boca, Dean dín.

Tan duro que nos situamos al otro lado de la carretera, G, y pensar en el tema nos viene bien ¿por qué no se incluirá en los programas de enseñanza, como dice María A.?

Los deseos modelados, Raquel como si cada día no fuese suficiente molde. Temor a que todo no sea perfecto...ay, engañuflas.

3,14, ni se te ocurra disculparte, tenemos espacioooooo, todo el que queramos, bien!!! Añade la autora que incluso cuando hay una respuesta, lo llama micronarrtividad, llega el ogro y se la come y la hace suya: el caso del cine de autor, del que tú sabes tanto.
Besos a todas.Un gusto volver a la palabra. Muascc

Raquel dijo...

Como si la perfección no fuera relativa... hasta la perfección lo es. Seguramente ninguno de los que hemos comentado hasta ahora este artículo y de los que lo comentarán daría la misma definición de un momento perfecto, sin ir más lejos...
Sencillamente es perfecto lo que en un momento dado responde o se ajusta a mis necesidades o anhelos de ese momento concreto.
Un beso, Pilar.

Mari dijo...

Que seríamos sin Barthes?
las imagenes connotadas es algo que puedo aceptar, pero los anclajes linguisticos costituyen la manipulaci[on de la im[agen. Y esto para la publicidad, el arte, el periodismo y sobre todo, la televisión.

Pilar M Clares dijo...

Lo acabo de leer en un a´tículo que me manda Lucía a propósito del tema (ella fue también quien me recomendó el libro, y me lo regaló)

"El discurso seductor y espectacular de la publicidad exhibe en sus escenarios inmaculados un oasis de perfección absoluta ajeno a los conflictos, a la injusticia, al dolor y a la muerte en el que habitan las utopías del placer, del poder y de la eterna juventud. La publicidad exhibe la ilusión de la felicidad para ocultar su verdadero mensaje, que es el de la carencia y el de la insatisfacción. Así, los anuncios convierten la vida en un espectáculo ilusorio: “En mi profesión nadie desea vuestra felicidad porque la gente feliz no consume”, afirma Fréderic Beigbeder, un publicista disidente (Beigbeder, 2001)"

Más información: Del cosumo de objetos a objeto del consumo

No está mal el título
Mari la palabra también es una imagen, ese otro tema.
Y por cierto Bomber, que antes te metí en las todas, pues un todo para ti.

Besazos

Aloia dijo...

Una verdad como un templo, Pilar, como un templo. Hace tiempo el gran Chomsky (creo que ya te hable de este título) nos alertaba en "Como nos venden la moto" de situaciones parecidas.
Hace unos días en un aeropuerto Londinense otra pasajera me sorprendía con el siguiente comentario:"Da gusto verdad?-me dice mientras un borde segurata me grita exigiéndome que me descalce y me suba a un taburete (supongo que para comprobar que no llevaba debajo de mi vestido kilómetros de cinta aislante recubriendo una recortada o un arsenal de goma2)-ojalá en Santiago nos sometieran al mismo tipo de control, es tranquilizador, verdad?".
Entre estar pendiente de que el guardia utilizase el tono correcto, no caerme del taburete, recoger mis cosas de las múltiples bandejas, no perder los zapatos con el trajín, y defenderme de un impresentable que me culpaba (a mí!!!!) de ralentizar la cola...no tuve tiempo de contestarle a mi paisana(supongo) que aborrezco las políticas del terror y que no hay necesidad de presuponer ni de tratar a nadie como si fuese el mismísimo Bin Laden...lo cierto es que me sentí como un ternero a la entrada de un matadero, sólo me faltaba el cuño en la cacha de "ciudadano apto, puede usted pasar al siguiente control...y espero que lleve dinero en sus bolsillos....".
Me voy por las ramas; en serio me llamó la atención que hayamos llegado al extremo de asumir ciertos tratos y extralimitaciones por el bien de la "seguridad internacional"...claramente lo digo, me acojoné....me acojona esta credulidad, esta necesidad...a dónde vamos a parar.
Me apunto el título Pilar!
Mil biquiños!

Pedro M dijo...

De vuelta y a la carga. Nos vemos, un beso. El tema lo describe muy bien María Acaso, conocía este libro. Añado uno para que siga el ambiente caliente: ¿es internet una batalla ganada de la imagen? Pilar, ¿qué me dices?

Pilar M Clares dijo...

Pues sí, Aloia la peor experiencia es la de la cotidianediad...es verdad, Aloia, esas situaciones que globalmente se justifican y que sin embargo van limitanto los bordes de la individualidad. Me gustó mucho las imágenes y el modo de tratar el tema en DD por Roi Piñeiro, ¿lo has visto? Una mochila, un tono de piel, cualquier cosa justifica a partir de un momento el atropello. Sin mideo el poder no es nada. Infundir miedo es la más eficaz arma.
Me alegro tanto de que hayas vuelto, verte por aquí y volver al diálogo. Mil besos, bienvenida de tus vacaciones.

Pedro., sííííi´, vamos volviendo y recobrando la compostura (?)... oye, que nos vemos, y además, el tema que propones: En la red como en la realidad "visual" es tan fácil como dífícil reconocer la verdad o la mentira. Sabes que no soy nada catastrofista en este tema, lo soy más en la intensidad que se establezaca en la comunicación, porque ahí está la cuestión desde mi punto de vista, hasta dónde se desee conocer a las personas. No me digas que la imagen primará sobre el individuo, en ese caso se me caen los palos del sombraje. Es largo el tema.
Besazos a los dos.

Celeste dijo...

...y yo sin palabras..!

Un abrazote grande!!
Es un placer volver a esta ventana, por donde, mirar, es siempre para ver.

BELMAR dijo...





CADA UNO DE MIS BLOGS TIENE SU BANDA SONORA...



«Las sábanas rezuman otras vidas y otros cuerpos mientras el amanecer trae nueva jornada de adicción y desvelo...»


BELMAR


Pilar M Clares dijo...

Hay tiempos de silencio, Celeste, muchos besos, pero no te olvides de contar, te esperamos. Besos

Belmar, tus blogs son como mínimo peculiares, como una feria espa(no e)cial...curisosos. Saludos

Aloia dijo...

Tienes razón Pilar, el reportaje de Roi Piñeiro fue magistral; está claro, una imagen vale más que mil palabras. Yo sí que me alegro de la vuelta, estaba tu rincón mucho de menos, el placer es mío!!
Mil biquiños

Pilar M Clares dijo...

Gracias, Aloia, bonica, me anima lo que me dices. Echábamos de menos todos todo, me parece, aunque vino bien descansar. Ahora empiezan otros tiempos. Hay muchos temas en el tintero, alguno no son nada nuevos, por desgracia. Mil besos, encantadísima de que el tuyo, tan poético, también esté en marcha.

pelao dijo...

estoy con mari, barthes nos sigue echando una manita que te cagas....el terror! casi que me quedo con "el horror!" made in brando apocalyptico...yo tengo tele nueva, mas grande, mas potente, pero pasa la mayoria del tiempo cubierta con un cuadro brochagorda que me encontre por malasaña...me tranquiliza como me observa su careto cartesiano...byers.

En el blog de Vicente Verdú se dijo...

Un constante espectáculo de la crueldad humana se representa en sesión continua dentro del periodismo. En la radio, en los telediarios, en todos los medios de información, se pasa tajantemente de ofrecer una noticia trágica a un frívolo espacio de entretenimiento, de una masacre o una hambruna a la anécdota de una mascota o a la crónica de un encuentro de primera división.

La brusquedad con que el mismo locutor salta de un asunto a otro, de un gesto alicaído y triste al júbilo de un buen resultado de la selección, ilustra sobre la vanidad general de la vida o, en general, sobre la banalidad de nuestra historia y nuestra humana condición. No hay trascendencia capaz de trascender sobre los diferentes órdenes y capítulos de la información. El formato del periódico o del telediario se impone al valor del suceso o, más aún: el valor del suceso se decide mediante las reglas de los medios de información.

¿Conclusión? Nada parece más deletéreo que el poder de los media, nada parece menos constructivo que los cimientos de nuestra sociedad de la información.

Pilar M Clares dijo...

Sobre la lectura de la televisión en cuanto a género e infancia, dos temas esenciales por su trascendencia en la construcción de la sociedad, me manda Lucía Benítez el informe Infancia, televisión y género.

¡Muy recomendable!

Rafael dijo...

Hola!! He leído con muchísimo interés tu entrada, y a parte de estar por completo de acuerdo en todo lo que se dice, yo añadiría una dimensión más, cuál es el extraño síndrome que significa vivir siempre rodeados de ficción: la tv es, salvo excepciones, pura ficción envolvente, y como ejemplos están las telenovelas, teleseries, comedias de situación, los anuncios (son pequeñas ficciones de pocos segundos), etc. Hasta los programas de telerealidad son en definitiva historias tan desconectadas con nosotros mismos que suponen más ficciones.
Siempre rodeados de mentiras... bonita democracia tenemos.
Una cosa con la que no estoy muy de acuerdo es en la enumeración de terrores de María Acaso: queda muy bien y políticamente correcto decir que hay temor a no ser occidental o heterosexual, pero no es así. "Mola" ser homosexual, parecer no occidental y otras cosas por el estilo (al menos en la tele). Creo que es así, ni siquiera es una crítica. Y creo que deberíamos ser más sinceros con nosotros mismos, aún a riesgo de que se nos descalifique.
Sólo eso. Feliz verano (lo que queda)

Pilar M Clares dijo...

Hola, rafael, qué gusto verte por aquí de nuevo.

Pues no sé qué decirte, creo que depende en el contexto en que te sitúes. Ser no occidental depende de la posición social que tengas, depende de tu representación internacional, depende de ser hombre o mujer, depende de muchas cosas. En general ser blanco favorece las cosas en la mayoría de los países, aunque para mí especialmente no sea así. Y en elt ema de la homsexalidad,pues creo que igual, en Chueca mola, pero en general no lo veo como tú.

Besos, y para ti también, Pelao.