viernes, noviembre 02, 2007

ERGO VIVAMUS


Hoy se celebra el día de todos los difuntos. Si aceptásemos la muerte no habría tal celebración, si fuéramos creyentes tampoco, porque pensaríamos en vidas eternas, en resurrecciones, reencarnaciones o cualquier otro estado cercano a la vida que conocemos, que es lo que más se aproxima a lo que queremos seguir siendo, vivos.

Los ritos alrededor de la muerte están asociados a las religiones que, siendo las que uno tiene, sin lugar a dudas son las auténticas. Las coincidencias que luego se den entre ellas alrededor de las ceremonias no parecen tener mucha importancia en los adoctrinamientos religiosos en su amplio abanico. Tampoco se insiste en que las doctrinas tienen su cal y su arena, y que si bien hay muerte, también hay comida asociada a ella, y bebida y otros placeres que nada incumben ya a los muertos.

Los ritos, más que les pese a unos u otros, son humanos, y solo humanos, daten de donde daten, vayan donde vayan nuestras investigaciones, se les ponga el nombre que se les ponga. Todos somos, pues, paganos, gracias a dios, y el culto a la muerte también.

Fue un abad benedictino, San Odilon, quien instauró el 2 de noviembre la fiesta de todos los fieles difuntos y no hubo ningún celebrado que se negara, no. La Roma oficial la aceptó en el XIV, y se extendió a la cristiandad que a partir de entonces, como ha hecho desde siempre, dio permiso a los vivos para celebrar lo que venían haciendo desde antaño.

Así es que ayer los cementerios –dormitorios en griego, por cierto- se llenaron de tropeles de humanos con sus mejores galas. En la puerta, venta de chucherías, velas, publicidad de marmoleros, vendedores de nichos, intercambios de tarjetas, candelabros, globos, saludos, besos, botes, charlas, lutos, flores, comidas, ricos, cruces, pobres, llantos, risas, todo estaba allí en un día espectacular de luz de viva, ajetreo de muerte.

Los celtas comenzaban el año el uno de noviembre y, entre las fiestas que acompañaban el año nuevo se incluía el culto a los muertos. En Roma, Rómulo mató a Remo y, éste airado no sin razón, se dedicó a hacerle la vida imposible al hermano desde el allá donde estuviera hasta que, al borde de la desesperación, el asesino quiso congratularse con él celebrándole una fiesta funeraria con todos lo placeres de la vida. Para quién era la fiesta en realidad es lo de menos, lo cierto es que se cuenta esto como ancestro de las bacanales que hacían los romanos en el cementerio una vez al año.

San Agustín documenta que las familias de bien romanas organizaban banquetes sobre las tumbas de los difuntos compartiendo así los placeres de la vida, comer, beber, bailar -señala- con los que ya no estaban en ella. Era una manera de ayudarles en su descanso, o de conciliarse.

En muchos pueblos tanto la celebración de Todos los Santos como la de los difuntos se caracteriza por comidas colectivas en las que no suele faltar las castañas, los boniatos, los huesos-de santo-, los panellets, el arrope, las tortas de miel y otras especialidades de repostería que coincidiendo con la temporada recuerdan a los difuntos.

También forma parte de las tradiciones poner un plato al convidado de piedra, es decir, al muerto invocado y, en épocas de crisis, esa misma comida se cede caritativamente a un pobre, ponga un pobre en su vida, se llegó a oír en estas y otras fechas señaladas. De ahí a sentirse caritativo no hubo ni medio paso.

La vida es corta, celebrémosla nos dijo Horacio: “Manda traer aquí vino, ungüento y flores poco duraderas de las amenas rosas, mientras lo consienta el tiempo y la vida y los negros hilos de las tres hermanas”. ERGO VIVAMUS, DUM LICET ESSE BENE, resumiendo en latinajo.

En el Louvre siempre me llamó la atención las vajillas con incrustraciones de calaveras retorcidas sobre grandes parrillas de garfios, las cuencas de sus ojos vacíos y, debajo, escrito: conócete a ti mismo.
Bebamos, comamos, seamos intensamente. La vida es breve se esté en el estadio en que se esté, divirtámonos, porque una vez muertos seremos en la colectividad como esos muertos de ayer y hoy, excusa para tranquilizar el temor de sabernos tan efímeros como razonablemente paganos, memoria de las vidas que comparten o no la común materia del hilo de nuestra respiración. La muerte nos iguala.


19 comentarios:

Azul dijo...

La muerte...cada año se conmemora de distintas formas, con diversas costumbres según el país.

Para mi los muertos nunca se marchan, siempre nos quedamos un trocito dentro de cada uno, sin días o fechas...solo viven en nuestra memoria y actos.

Un biko gordo y buen fin de semana :)!

Pilar M Clares dijo...

Azul, mientras no nos lleven flores por estas fechas, démonos por contentos, uy qué f´río me dan los cementerios, que malestar...hinnn

Pues porpongo premios para:
-Quien dé una traducción aceptable del latinajo
-Quien explique creíblemente lo de los tres hilos negros de las hermanas en Horacio.
-Quien cuente una historia de miedo a la altura de las circunstancias.

Hala, a saltar tapias de cementerios. Besos

Pedro M dijo...

Sabor agridulce.

El latinajo dice: ¿nos vemos un día de estos?
Las de Horacio, no son serias, como los mecano.
Y de miedo, cualquier informativo.

He cumplido, no tendrás quejas.

(la niña del pescado ¡que se vaya a la cama sin leer!)

Julia Ardón dijo...

la propia vida se compone de muchas muertes...el asunto es no ver a la muerte como algo que se acaba. Nunca nos acabamos.
Sería tan lindo sentir la muerte como inicio de nueva vida...gozo...

es posible. Cada vez más gente lo ve así.

Hôichi dijo...

No me gusta en lo que se ha convertido este día, creo que ya lo sabes jejejeee.

besotes

Aloia dijo...

Menuda feria de día, menuda feria!
A no ser los cumpleaños...no entiendo fiestas como estas que obligan a ciertos actos carentes de sentido...no hay día de mi vida en que no me acuerde de los que ya faltan, y no hay día de sus muertes que no brille una flor con ellos; pero fíjate, Pilar, debe de ser mi familia muy rarita, el día de difuntos, desde hace tiempo, no se les visita...
Y sí, los cementerios son muy fríos...
Biquiños!

raull dijo...

¡Vivan los buñuelos! jajaja

Osselin dijo...

Hola amiga:

Todo mi blog y fotos está a tu servicio. Basta con citar la fuente.

Saludos y gracias.

3'14 dijo...

Bueno, el día ya ha pasado y los difuntos siguen muertos, y los vivos, más cerca de estos a cada minuto que pasa. Así que no es de extrañar que haya tantos a los cuales les guste festejar una jornada de homenaje... je...

canichu dijo...

Venga otro datillo te aporto al blog, se te ha olvidado la tradición más antigua de todas para con nuestros muertos, adornar la tumba (en algunos casos el río al que se tira el cadáver) con flores, cosa que se viene haciendo desde cierto momento de la prehistoria y que se mantiene sea la civilización que sea, y con sus connotaciones religiosas que sea. El caso es que creyentes y no creyentes religiosos optan por llevar flores a los muertos, o bien por esparcir las cenizas en algún lugar en plena Naturaleza 8a escondidas de las autoridades en varios países). Quizá la gran mayoría de ese acto de algo atávico y cultural que nos mueve a hacerlo no sabe cuáles son las primeras referencias culturales del porqué de este echo. El acto, comenzado en la prehistoria, fue reflejado en los comienzos d elas primeras civilizaciones que entraron en la historia por medio de la escritura. Hay quienes hablan desde la religión como algo mágico, el renacer. Así es, las flores aparecen en los primeros enterramientos directamente encima del cadáver (al menos eso se ve en la arqueología moderna en varios casos), las flores tienen la capacidad de renacer cada año, o así lo veían los antiguos. Las semillas enterradas en la tierra volvían a dar vida a la planta, que además, cada año perdían sus flores y cada año las recuperaban. En sintonía mágica, las flores comunicaban al hombre con la Naturaleza y le permitirían volver a la vida. Hay teorías arqueológicas sobre esto, me he basado en ello para, una vez más, intentar contribuír en tu blog sin aburrirte, o eso espero. Un saludo

Pilar M Clares dijo...

Pedro sí, a la cama sin imaginación, abracadabra, esa niña seguro que anda pensando en los fantasmas. Besicos y teléfono.

Julia, bien pensar que nada se acaba, mándame una dosis de eso que no se contradiga con que se va muriendo poco a poco. Muchos besos

Hoichi, floclore, puro folclore todo. Los que no están, como dice Aloia, nos acompañan a diario, la memoria y el vacio-que dejaron-se encargan. Desde pequeños aprendemos, pero siempre se nos queda lejano.

Raull y dos huevos duros!!

Osselin, te lo agradezco, estoy preparando los post sobre fotografía, las tuyas son magníficas, me hace mucha ilusión tu licencia. Mil gracias. Te aviso.

3,14, qué bien se vive de vivo, a pesar de los pesares, coincidirás, seguro. Besazo

Canichu, cada año dedicaré este día a algo relacionado. Apuntaré que si sigo viva, el próximo serán los crisantemos, bellos e inquietantes, exhuberancia tienen... Gracias por tu aportación, historia viva. Besín, y a todos-as, como siempre.

Mari dijo...

la muerte para mi es la verdadera cara de lo real, la expresion exaltada de lo erotico.

pelao dijo...

curioso back-to-back mortal, entre penas y vivacharadas! la vida no es ni breve ni larga, no se siquiera si ES...y menos la muerte, a saber que nos tiene que ocurrir en el mas-o-menos alla...pero desde luego yo no desperdiciare el vino, no asumire las muertes ajenas y, mucho menos, no me afligire por las absurdas querencias de la humanidad, todas muy muy coquetas...felicidades, post entrañable!

Pilar M Clares dijo...

Erotismo muerte, bueno, puedo entender, pero me quedaré tocando tierra, Mari, soy primat-ivism con Pelao, aunque las muertes de los ajenos son las muertes reales. Bebamos.Besazos

ReinaDeSalem dijo...

Necesité alejarme durante una larga temporada..., y con ella se alejó mi Blog.

Llegué y encontré palabras tuyas, y por primera vez te he visitado.

Regresé, para quedarme..., espero.

Y me alegro de hacerlo.

Mil besos, linda.

Pilar M Clares dijo...

Sé bienvenida, Reina de Salem, me alegro tanto de tu regreso, y de que hayas pasado por aquí. Muchos besos, y espero tus opiniones. Por aquí tamibén cocemos a diferentes ritmos según temporada. Un ole por ti y tus fotos.

cascadilla dijo...

Muerte y Naturaleza, no hay nada como acercarse a ella para perder el miedo.Cuanto más cerca de ella mejor entiendo y acepto la muerte.El día de los santos me acuerdo de los amigos que ya no tengo y que siempre estan presentes, me gusta recordarlos especialmente este día.

Raquel dijo...

Me temo que ni la muerte, Pilar, ni la muerte.... Un beso.

Pilar M Clares dijo...

Pregúntaelo a los muertos,Raquel, lo que nos diferencia es la vida, donde se ubican tus palabras. Gusto recibirlas. Un beso, guapa.

A mí me pasa Cascadilla que en ese día precisamente es cuando no me acuerdo de nada, más si he salido la noche anterior teniendo en cuenta que siempre es fiesta. (huynnn) Mis muertos son míos todos los días, todos los que me acuerdo, que son muchos.Besazo, hermosura.