jueves, octubre 23, 2008

SI TÚ LO DICES. Colaboración de RUTH GALVÁN



¿Derecho corregido?
por: Ruth Galván

El derecho penal ha sufrido grandes reformas en su historia reciente pero, sin
duda, la más llamativa ha sido la que concierne al delito de violencia doméstica debido a la precipitación de reformas y contrarreformas que se han ido generando, fruto de la ineficacia de las normas penales existentes al respecto. Y también debido al papel que los medios de comunicación y los grupos feministas han jugado.

Hace no muchos años, las palizas que las mujeres sufrían a manos de sus maridos, hijos, padres o incluso suegros, eran secretos a voces. Todos conocemos a alguna mujer que ha vivido esta situación, y que ha tenido que callar porque la ley no la protegía. Es más, socialmente no se apoyaba a las víctimas de estas situaciones. ¿Por qué? Pues porque, se decía, ‘los trapos sucios se limpian en casa’.

Poco a poco se ha ido reivindicando por parte de las mujeres su derecho a la vida, a la integridad física, a la dignidad, a la paz familiar. Y es que la conciencia social tenía que partir de ellas mismas, las propias víctimas tenían que ser conscientes de la situación que vivían y que en ningún caso podía venir justificada. Toda esta reivindicación, junto al papel de los medios de comunicación haciéndose eco de muertes y maltratos de las mujeres a manos de los hombres, ha logrado concienciar a la sociedad, a la mayoría de la sociedad, del problema que vivimos.

El sistema político, a raíz de toda esta evolución, fue consciente de la laguna legal que existía en el Código penal, y, afortunadamente, comenzó a dar soluciones, al menos, intentó darlas, a este problema que se manifestó intenso y descomunal. La toma de conciencia por parte política de la necesidad de una regulación exhaustiva del problema, derivó en una quiebra, en lo que a esta materia se refiere, del sistema penal.

¿Dónde se encuentra esta quiebra? En el giro de 180 grados que dio el Código penal, que pasó de proteger al agresor a través de un denominado derecho de corrección a considerar la conducta reprochable jurídicamente, criminalizándola. El denominado derecho de corrección en penal parte de 1822, favoreciendo al agresor ante la pena si de la conducta no punible, en ese momento, de violencia doméstica, se produjese un homicidio que sí sería delictivo, y el derecho de corrección permitiría encauzarlo como homicidio involuntario por ligereza, teniendo consecuencias prácticas en cuanto a la pena a aplicar al agresor. Hoy en día la Ley integral para la protección de la violencia de género no solo elimina el derecho de corrección –así visto ya en el Código penal de 1973- sino que agrava la pena cuando el agresor es un hombre y la víctima una mujer.

La reforma más importante en esta materia, donde se encuentra el punto de inflexión, fue de 1989 aunque de forma insuficiente. Antes de esa fecha, sólo podíamos irnos al reconocimiento de falta en el Código penal con efecto boomerang, pues se requería conocer el domicilio del agresor. Además, la pena era solo de arresto de 1 a 30 días, pudiendo incluso ser domiciliario, por lo que se llegó a dar el caso de que el agresor cumplía la condena en la misma casa en que se había producido el maltrato, su particular campo de batalla. De esto hace tan solo 19 años. Frente a los hábitos sociales, familiares y los papeles otorgados a la mujer históricamente, escaso tiempo.

Las reformas jurídicas en cuestión de género han sido constantes, se puede decir que jurídicamente se ha puesto de manifiesto la interiorización del concepto de igualdad de género. Ahora bien, el derecho en general, y concretamente la rama penal, no es la panacea. Y al ser éste un problema educacional, el derecho penal es un instrumento más, pero no el único ni el más eficaz. Una buena educación, una buena lucha por el respeto y la tolerancia a lo diferente, permitirá erradicar estas cuestiones en el futuro. La ley de medidas de protección integral contra la violencia de género es consciente de donde se encuentra la raíz del problema, por eso desde una lucha interdisciplinar, busca la eliminación de la violencia de género.



  • Ruth Galván es abogada y profesora de Derecho Penal, Derecho Penitenciario y de Criminología en la UCA. Actualmente tiene una columna, El Ateneo de Lillith, en el Diario de Cádiz.
Gracias, Ruth, por tu colaboración, y besos.

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16 comentarios:

mari dijo...

pues a seguir sin parar

TOROSALVAJE dijo...

Me temo que la posible pena no asusta a determinado tipo de hombres que consideran a la mujer como una propiedad suya y que prefieren ir a la cárcel antes que perder su orgullo de "machos".

Es un problema de educación.

Los resultados están ahí, con la ley en vigor, con unidades policíales especialmente dedicadas a luchar contra esa violencia, con medidas cautelares, con asistentes sociales, con pisos protegidos, con presión de los medios de comunicación, con todo eso y las muertas siguen aumentando.

Es un problema de educación.

Besos.

SUSANA dijo...

La crónica lamentablemente no está cerrada y los medios de difusión se encargan de recordarnos diariamente esta realidad.

Argentina también engrosa actualmente la lista de países con gran número de mujeres azotadas por la violencia familiar. Todavía hay vergüenza ante la denuncia, y aún existe aquello de que "los trapos sucios se limpian en casa".

Y todo ésto sin hablar de la figura penal del acoso hacia la mujer y otras calamidades.

Aplaudo tu post y el aporte de Ruth Galván. Es necesario poner este tema en agenda y discusión permanente, y sobre todo EDUCAR, la clave de un auténtico cambio.

Demasiados siglos, demasiadas aberraciones, demasiado castigo a nuestro género.

Mi Agradecimiento por la publicación y para Vos, uno de esos Abrazos Grandooooooootes y con todo cariño!

Isabel Romana dijo...

Muy interesante este recordatorio de que las leyes que han transformado el panorama de las mujeres en España son muy recientes y, sobre todo, van encaminadas en la dirección correcta. Coincido con la autora en la necesidad de que la educación transmita esos valores de respeto, de igualdad entre los géneros y todos los demás que permitan reconocer y mantener a las mujeres su dignidad. Por desgracia, a veces ese objetivo no se ve con nitidez cuando, como es el caso de la comunidad valenciana, hasta una asignatura tan aparentementei inocua como es la educación cívica es objeto de un boicot escandaloso por parte de la Generalitat. ¿Tendrá algo que ver con que su presidente sea miembro del Opus Dei? Pues mientras la iglesia mantenga las cuotas de poder que tiene ahora, va a ser difícil que la mentalidad (y la conducta) en torno a la mujer y sus derechos cambien. Felicidades a la autora de este cuidado artículo y saludos cordiales.

Chocoadicta dijo...

Comparto en que además de las leyes, lo realmente importante es la educación. Mucha educación y algo de empatía, respeto y como dices tolerancia. En esta sociedad —donde lo que mola es el egoísmo y el mundo gira alrededor del ombligo de uno mismo— esos valores tendrían como resultado un cambio más que positivo, pero parece que no están de "moda"; no los diseño nadie "cool".

Es un artículo muy interesante para ver como la ley ha ido adaptándose a las circunstancias como respuesta a un problema social importante. La ley ya está, ahora nos toca a nosotros cambiar nuestro mundo.

ella dijo...

Y, por mucho que avancemos, no podemos permitirnos bajar la guardia.

Besos orgiásticos

Pilar M Clares dijo...

Tú como hombre,Toro, buen amigo, yo como mujer, ¿cuántos comentarios oímos al día que contravienen la misma ley? Educación y conciencia, porque solo se ve lo que se quiere ver, y a seguir, porque a esto le queda, aunque, siempre lo digo, el trabajo hecho empieza a dar frutos en un momento a pasos de gigante, Mari, ahí estamos.

Susana, tradicionalmente cuando los medios elaboraban una noticia, por inercia, elegían a un portavoz hombre, es más, quizás las mujeres preferían no dar la cara, de acuerdo a lo que los propios medios nos tenían acostumbradas ... no, yo no, mejor mi compañero... Son muchos años de invisibilidad, y cuando se abrió el tema, resultó que solo empezamos a aparecer muertas. Un tema que se va corrigiendo, pero que colea. Ay, los medios, también les cuesta, sí.

LO de Valencia no tiene nombre,Isabel espectáculo de ilegalidad e impunidad, ¡dar las clases de ciudadanía en inglés!, diossss... el primer matriculado deberías el MUy Honorable! asco de manipulación, asco de opus y su poder.

NOs toca a todos los profesionales, en los diversos campos, tomar conciencia y medir la contemporaneidad, y eso, querida Choco, lleva su tiempo, su debate día a día, y aguantar a veces el desprecio. La razón es la mejor arma, la historia, los datos, las leyes, los derechos. Yepa.

Y no, vaya, Ella, desde cualquier campo. Una cosa, literata: ¿no te pasa que algunos personajes femeninos de la literatura, sin lugar a duda fantásticos, parecen trogloditas hoy? De los masculinos y sus pensamientos, no digamos: vg. novela realista española. ¿qué me dices?

Besazos a granel ...¡¡viernessssssss!!!

Anónimo dijo...

NO me parece que sea un problema de educación ( por la educación en todo caso pasa en parte la solución) sino que viene de hace mucho tiempo, y tiene que ver con el sistema; En el sistema además participan muchos factores, como que los cuerpos de seguridad están llenos de hombres en general sin fama de estar concienciados --una amiga acompañó a otra a denunciar y hay que oír lo que pasó allí-, o el que describe Ruth, y es que hace nada los mismos juristas estaban de acuerdo con que el "derecho de corrección" era lo justo, por ejemplo. Y no es el único resbalón de las leyes, con las mujeres desde luego, y con todos.

Un beso

soy pedro, no me deja meter mi nombre ¿me habrá oído el código penal?

ybris dijo...

Bienvenida esa reforma.
Ojalá sea cada vez más efectiva.
Sangramos ya demasiado en carne ajena por tanta mujer mártir involuntaria.

Un beso.

Pilar M Clares dijo...

Yo le preguntaría a Ruth en qué consiste eso de "concienciar a la mayoría de la sociedad" y eso otro que señalas, Pedro, la conciencia de los actores judiciales que actúan alrededor de los maltratos y asesinatos: jueces y policía por ejemplo.

Sabemos las ampollas que levantaron y los ríos de desprecio los juzgados de violencia de género.

Tú lo dices, Ybris involuntaria en muerte, y sin voluntad en vida.

La educación una solución --no EL PROBLEMA, qué precisión más interesante, sembrao estás pedro, y concretando: familias --que se reproducen los mismso esquemas, que sí--casas, escuelas, barrios, ayuntamientos...

Y siempre las leyes, por otra parte, cuando clama al cielo. ¡¡¡de 1989??!!! qué corrección más poco correcta.

Besos a todos, a Ruth incluida, por si tiene algo que añadir.

Anónimo dijo...

Todo esto suena muy bien ahora que está de moda, incluso parece que las leyes siempre estuvieran ahí para protegernos. Parece que la reforma del código hubiera llegado en su momento y no muchos años después. No hay nada como contar las cosas para que parezca que una tiene razón.
La verdad es que ahora hay ley (que no es buena) pero la práctica sigue siendo la misma. Ahora que hablamos en femenino (aunque sea forzado)parece que se hubieran solucionado las cosas pero es falso. Hablamos con barra-a que nos entretiene mucho pero que olvida la cantidad de adjetivos masculinizados, o deliberadamente femeninos que aplicamos inadecudamente. Mientras estamos entretenidas (sin barra --a ellos no les entretiene---) en intentar conjugar todos los térm,inos en femenino mientras se dicen barbaridades de estereotipos, de frases hechas, de sinsentido domesticado.
La verdad, me parece una estupidez que haya quienes se apropien de la bandera de una causa como su único tema y que no guarden en el cerebro más que frases hechas y conceptos aprendidos sin reflexión.
Se puede decir sin pudor: "Las reformas jurídicas en cuestión de género han sido constantes, se puede decir que jurídicamente se ha puesto de manifiesto la interiorización del concepto de igualdad de género" que queda monísimo pero que no dice nada.
Las reformas jurídicas nunca han sido constantes ni eficaces (ni en este ni en otros muchos casos: siempre van ar emolque, llegan tarde y tratan de curarse de su propia ineficacia. No creo que jurídicamente se hara interiorizado nada; es más, se trata de decisiones superficiales y poco eficaces que se quedan en la palabrería política que nos tiene que poner a salvo de lo que los hechos y las intenciones no nos salvaguardan.

pe-jota dijo...

Las normas y las leyes pueden cambiar, pero una sociedad no cambia por el simple hecho de que cambien las leyes, y ese es el mayor reto, lograr el paulatino cambio social y vernos todos como parte de un único género el género humano, y eso no se logra por decreto sino por concienciación e interiorización, y ahí es donde entra nuestro grano de arena diario; lo más importante de todo.

Celeste dijo...

Luego está el día a día:
La semana pasada, despacho de la asistenta social,(Uno de los enlaces primeros entre la mujer y la ley) nosotros en el de al lado, desde el que desgraciadamente se oye todo, oímos:
"…no te quejes mujer, los hombres son así, es que son muy brutos, si denunciáramos todo lo que nos hacen no podríamos estar casadas... Que no es por no ayudarte...pero tendrás que pensarlo más antes de pedirme que hagamos algo..."

Qué hago? denuncio a la Asistenta social? Pido que la sustituyan?
Hablo con ella para decirla que "me cag en..!"
¿Qué hago?

Desgraciadamente, el día a día está fuera de la ley.

Aún falta, falta mucho, los cambios sociales son lentos, habrá que educar para comprender el valor que tiene un ser humano. Para que lo comprenda y lo tenga siempre presente cada cual.

Pero estamos caminando. Estamos caminando!

Pilar M Clares dijo...

Los actores de la ley, además de los de la vida --que ya no son pocos--, se convierten en antagonistas como en una mala pesadilla. Esos son pasillos sin salida de indefensión. Eso es duro, la recepción en las comisarías, los comentarios de las personas de autoridad, el descrédito, en persona cuya estima ya está pisoteada. No vale con una barra ni una corrección de derecho, no, ni con escribirlo en una ley, es mucho más desde luego.

No sé si Ruth tiene algo que aportar desde su experiencia. Rutttthhh ¿qué más hay además?

Muchos besos, Celeste, la experiencia propia es esencial, el testimonio.

Muy acertada la apreciación, deduzco que anónima; que las palabras resuenen. UNa brazo y bienvenida siempre.

Hasta hace no mucho, pejota, cuando en un juzgado se retiraba una demanda de malos tratos, se archivada sin más transcendencia. Hoy por ley se siguen las instrucciones, aunque quien demande la retire. ¿QUién investiga? Pues parece que nadie, porque -dicen-los juzgados ad hoc están colpasados. Bueno, son pasos, como se ha dicho, formales, pero de verdad conciencia no veo yo mucha. Ah, un caso de cabreo entre parejas... un caso de venganza... ésta qué quiere...la ha retirado, por algo será... Son frases comunes incluso en jueces implicados en el tema. De oficio, con medios, con conciencia, cuando la haya.

Caminando, caminando, ma non tropo
Besos

Paula dijo...

Desgraciadamente hay lo que hay. No soy muy optimista con respecto a este tema, disculpadme. No creo que ahora haya más violencia de género, machista. Simplemente algunas, por diferentes motivos, denuncian. Y no es sencillo. Las leyes no ayudan. Lo vemos cada día. Con sus debidas órdenes de alejamiento, ¿con cuántas muertes, violaciones, mutilaciones de mujeres, nos desayunamos cada mañana, a manos de "sus compañeros sentimentales"?

Es triste, que en éste, nuestro primer mundo, tan civilizado, tan fashion, tan amanerado en casi todos los aspectos de la vida cotidiana, haya algún sujetos que se crean poseedores, dueños absolutos, de la vida de una mujer.
Claro que no es una mujer cualquiera. Es la SUYA. Ya ves tú..tanta tecnología, tantos avances, tanto portátil, móvil3G, ipod, pda...y para quiénes? Para individuos que bien podrían seguir viviendo en cavernas. Que cuando hay sopa, quieren ensalada y montan la de Dios es Cristo por ello. Que cuando quieren sexo, lo quieren YA! Independientemente de si a su pareja le apetece, o no. Triste tema éste, más por lo real, que por la demagogia que lo envuelve. Como siempre, la sociedad va por delante de las leyes. En este caso, no se cumple la excepción. Las reglas las dictan unos pocos, y ellas, las mujeres maltratadas, las grandes olvidadas, salen adelante, marcando el paso a los legisladores, con sus moretones, sus heridas, sus latigazos que forman profundas marcas, su tristeza infinita... su llanto.

Mis mayores respetos a estas mujeres aterrorizadas por sus propios maridos, los padres de sus hijos, hasta límites inaceptables, que de suceder en otros países, diríamos que es por culpa de la incultura, el atraso social, económico ó religioso. Pero ocurre aquí, muy cerca de nosotros.

Paula

Pilar M Clares dijo...

Mucha razón tienes, ahí al lado.
Bueno, lo que yo pienso es que las leyes van cubriendo lo que la historia no hizo, lo que no quiere decir que puedan cambiar de golpe la inercia de tantos años. Pero fíjate que hace apenas veinte años, y eso para la historia no es nada, aún exist´´ia ese "derecho d corrección" que no era otra cosa que perodnar al marido y en casa... tela.
Hoy en día, al menos el discurso generalizado, condena los hechos de violencia de género, aunque sea solo de boquilla. Son pasos. Yo sí creo que las coas van cambiando.
Un beso, Paula, gracias por tu comentario, y espero volver a verte, bienvenida.